• Sandra Sanmar

Las voces de Chiara, Karla, Rebe, Lau y Sandra, mujeres en Fintech

Actualizado: nov 17




De acuerdo a la ASEM (Asociación de Emprendedores de México), sólo 1 de cada 10 Fintechs en México fue fundada por una mujer. Por otro lado Finnovista revela que las empresas que cuentan con diversidad de género en este sector tiene un 25% mejor performance.


Teniendo en cuenta que en México poco más de la mitad de la población son mujeres (51.2%), es sumamente importante recalcar la importancia de la perspectiva de la mujeres cuando se trata de economía, administración, finanzas y en general de los servicios financieros.


Por eso, en esta ocasión quisimos conocer la experiencia en el mundo laboral y Fintech de nuestras compañeras de trabajo Chiara, Rebeca, Laura, Karla y una servidora, Sandra. Quienes conformamos parte del resto del equipo de REWORTH. En otras ocasiones, también hemos podido conocer las historias de Karen, Yecely y Jazmín, quienes además de ser parte de la industria Fintech, son parte del equipo Tech, otra industria que necesita de más mujeres para poder establecer un balance y mejores servicios.


Y a pesar de venir de diferentes partes del país, haber estudiado en diferentes universidades y, en diferentes momentos, desgraciadamente todas hemos experimentado en menor o mayor medida, la discriminación de género. Desde solo ser aceptada en un tipo de trabajo, hasta el punto de no tener un puesto de mandato solo por ser mujer.


Es un hecho que por años ha enardecido las mentes de muchas mujeres, pero que es hasta recientes fechas que ha tomado cada vez más conciencia.


Karla, líder de talento y cultura en REWORTH, nos cuenta cómo a pesar de haber trabajado en una empresa cuyo principal objetivo era ayudar a las mujeres, solo había una mujer que se encontraba liderando equipos.


“A los dos meses de entrar a una empresa que ayuda a las mujeres, me di cuenta que solo había una mujer que tenía un puesto alto y el resto era liderado por hombres”.


Además que la empresa, expresamente buscaba a hombres para el trabajo de toma de decisiones y dejaba a las mujeres el trabajo operativo.


Desgraciadamente, también es muy común ver este tipo de actitudes en empresas tradicionales, en donde antes que la preparación y el talento, está la imagen. Claro, una imagen distorsionada. Como en el caso de Rebeca, nuestra Growth Marketing Manager, a quien le fue negado un puesto de dirección por, literalmente, no ser hombre.


“A mí no me dieron una promoción y me llegaron a decir que ‘se ve más el mandato de un hombre que el de una mujer, quizás si tomas un poco más de experiencia’. Cuando tenía todas las capacidades y habilidades para desempeñar el rol”.


Y no solo eso, una vez asumido el rol de mandato, también toca defenderlo, todo el tiempo. Rebeca, continúa diciendo:


“Me encontré con algo muy fuerte, y eso fue que por ser mujer fuera cuestionado tu mandato, que cuestionaron tu decisión, opinión y tus habilidades”.


Laura, Project Lead, también tuvo que aprender esta lección. El tener que trabajar más duro y por más tiempo para hacerte notar y crecer. Y no solo eso, sino, trabajar áreas personales por temor a ser vista como débil.


“El hecho de ser mujer, me llevó a trabajar varias cosas que no pensé que se tenían que trabajar, como controlar mis emociones y que nadie me viera llorar, porque de lo contrario era percibida como débil”.


Sin embargo, no todo está perdido. Como nos demuestra Chiara, nuestra co-founder y COO, quien en su experiencia han habido más personas que demuestran su apoyo hacia las mujeres que quienes les ponen el pie. Y además considera que el hecho de separar en eventos o movimientos únicamente de mujeres, también sería como encasillarlas.


“A mí no me gusta, esto de mujeres en fintech o mujeres emprendedoras, porque justamente te pone bajo un nivel y no es el caso pues somos todos humanos”.


Y es cierto, no tendríamos por qué recalcar “mujer emprendedora”, “mujer fundadora”. No tendríamos por qué aclarar el género de alguien, antes de su posición. ¿Para qué?


Hoy podemos comenzar a trabajar en visibilizar historias, para concluir que el género no es impedimento para realizar un trabajo pero sí es necesario tomar en cuenta la perspectiva de todos para tener mejores servicios y productos.


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